
En esa franja etárea se presenta la población más vulnerable en cuanto al sufrimiento
potencial de situaciones de violencia e intimidación. Al contrario de lo que podría
suponerse, a medida que los niños se hacen mayores y se van acercando a la
adolescencia el fenómeno se presenta en mucho menor grado. Aún cuando el fenómeno
del bullying sea restringido, la tarea de la prevención se hace indispensable, si la
intención de la acción es una educación que garantice el respeto y la aceptación entre
compañeros, es decir, una formación basada en la tolerancia, sustento de cualquier
sociedad que tenga como horizonte sostener la vida democrática.
Hay otros tipos de violencia entre pares que se originan en ámbitos distintos a los
escolares, como ejemplo el de las simpatías por clubes, grupos o estilos musicales,
grupos de adolescentes, diferencias barriales, etc.
Las expresiones de violencia entre pares se manifiestan en diversos espacios en los que
jóvenes se encuentran: boliches bailables, las canchas de fútbol, gimnasios, pubs, etc.
No se habla en este caso de violencia masiva entre grupos, ya que ha habido pocas
ocasiones en que un fenómeno de estas características se haya producido en la
localidad. Pero hay que reconocer que el espacio de los boliches y pubs particularmente
(dentro de los mismos o en sus inmediaciones), son escenario casi cotidiano de riña entre
jóvenes
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. Resulta necesario comprender el origen de tales conflictos, que si bien son de
diversa índole, en algunas situaciones se reiteran los protagonistas.
También es importante tratar de identificar las formas de provocación entre los jóvenes.
Como fenómeno, aparte de los conocidos grafitis y escritos en distintos lugares, están
surgiendo otras formas novedosas. Como el caso del uso de sitios de internet (páginas,
o blogs) para generar discordia entre grupos, para hablar mal del otro, generar rumores
injuriosos, provocar exclusión social o grupal de alguien, etc. Estas nuevas modalidades
además de ejercer provocación que podría culminar en violencia (en un espacio en el que
los jóvenes se encuentren), también, depende del caso pueden convertirse en formas de
intimidación o acoso infantil.
En cuanto a la participación infantil en las ofertas de recreación local que tienen cierta
permanencia, podemos decir que en la actualidad y según cálculos aproximados, sólo se
está llegando a un 20 o 30% de la población de niños que podría participar activamente
en tales ofertas.
Se ha detectado que los niños provenientes de familias de menores recursos no están
haciendo uso del natatorio. Durante el 2007 la asistencia de niños se mantuvo en 100
aproximadamente (de la escuela municipal sin incluir los niños de las distintas
instituciones educativas que concurrieron). Si bien no se conocen las razones que llevan
a esta situación, en la práctica solo los niños de sectores medios y altos de la sociedad
sanjulianense parecen estar aprovechando ese beneficio.
La franja más alta de participación se produce en las actividades y disciplinas deportivas
(entre 600 y 700 niños), esta participación sufre una caída abrupta cuando los niños
llegan a la adolescencia. Si tomamos el ejemplo de las “colonias”, los datos muestran que
entre los 5 y 12 años asisten aproximadamente unos 300 niños y que a partir de los 13
años en adelante sólo concurren 80. Esta disminución de la participación de adolescentes
en un programa recreativo de esta naturaleza en principio debería ser analizada.
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No se considera que tales espacios sean un ámbito de provocación en sí mismos, sino que los conflictos
comienzan en otros lugares o incluso vienen sosteniéndose en el tiempo.